marketing gratis en internet avisos clasificados gratis

Portada del sitio > Europa anúnciate sin costo > España > Una mala cosecha: la excusa de Stalin para someter a Ucrania a la «miseria y (...)

Una mala cosecha: la excusa de Stalin para someter a Ucrania a la «miseria y a la brutalidad»



Viernes 31 de agosto de 2018, por (abc)

El conflicto entre Ucrania y Rusia ha estado latente a lo largo de los años, una rivalidad que tiene su último aliciente en el presidente ucraniano, Poroshenko, que acusó a Rusia y a Putin de establecer una «guerra híbrida, en relación a las tácticas militares, propaganda y desinformación». Se mantiene en que no hay que dar «ninguna oportunidad» a Putin y mantener todas las sanciones impuestas.

En 1922, tras la guerra entre Polonia y Ucrania, con el acuerdo de la Paz de Riga, Ucrania entra a formar parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, quedando Ucrania dividida en dos: una zona bajo influencia soviética y otra por la polaca. Este dominio adquirido por los soviéticos fue el inicio para que, entre 1932 y 1933, se llevase a cabo el genocidio conocido como «Holodomor», palabra ucraniana que significa «matar de hambre».

Krushchev, exdirigente de la Unión Soviética, años después de la masacre a los ucranianos reconoce que «hasta muchos años más tarde no me di cuenta del grado de hambre y represión que acompañaron ala colectivización puesta en marcha bajo Stalin, la colectivización que ideó no nos trajo más que miseria y brutalidad».

Además declaró en 1970 al suplemento Blanco y Negro que «las condiciones en las granjas eran horribles. Los trabajadores estaban muriendo de hambre. Convocamos una reunión para entregarles el dinero que habíamos traído para ellos. Cuando les dijimos que el dinero estaba destinado a la adquisisión de equipo para la granjka, nos contestaron que no les interesaba el equipo, que querían pan. Nos suplicaron alimentos».

Con Stalin, se produjo la limpieza étnica del Ejército Rojo de los militares de origen ucraniano, lo que supuso asesinar a más del 70% de los oficiales. Tras la muerte del dictador soviético, las disputas entre Rusia y Ucrania siguieron latentes, sobre todo con la independencia ucraniana de la Unión Soviética, siendo este el principal acto de rebeldía hacia los dominadores soviéticos. Tras la desintegración de la URSS, Rusia ha intervenido en numerosas ocasiones en territorio ucraniano con la intención de explotar sus materias primas, sobre todo de gas natural.

«Deskulakización»
Hacia finales de 1927 se produjo la crisis de las cosechas, que proporcionó el pretexto que había buscado Ioseff Satlin para intervenir directamente en Ucrania. El mes de noviembre se caracterizó por una caída espectacular de las entregas de productos agrícolas a los organismos de cosecha del Estado soviético, que adquirió proporciones catastróficas en diciembre. En 1928, se hizo evidente que los campesinos solo habían entregado nada más que 4,8 millones de toneladas en lugar de los 6,8 millones de la anterior cosecha. La bajada de los precios ofrecidos por el Estado, el encarecimiento y la penuria de manufacturas, sumado a los rumores de guerra provocó el descontento del campesinado.

El grupo stalinista tomó esto como excusa para recurrir a las requisas y medidas de represión. En 1928, se obligó a detener a los especuladores, a los kulaks -agricultores zaristas que poseían propiedades y contrataban trabajadores- y a otros desorganizadores del mercado y de la política de precios.

Para Stalin, la situación crítica de la agricultura se debía a la acción de los kulaks y de otras fuerzas hostiles que se preparaban para minar el régimen soviético. En 1929 se anunció una nueva fase: la colectivización en masa. Los objetivos del primer plan quinquenal fueron revisados al alza, que preveía la colectivización de 5.000.000 de hogares, en junio se anunció el objetivo con vistas para 1930 de 8.000.000, y, en septiembre 13.000.000. Las presiones sobre los campesinos fueron aumentando, hasta que Stalin publicó su artículo titulado «El Gran Giro», donde afirmaba que el campesino medio había girado hacia los koljozes -los cuales surgieron en la Revolución rusa de 1917 con Lenin como una forma de cooperación entre campesinos con la intención de eliminar los latifundios de los grandes terratenientes rusos-.

En este fatídico año, Stalin anunció la extinción de los kulaks como clase social, de esta forma,dividiéndolos en tres categorías en el OGPU ( Directorio Político Unificado del Estado). Los primeros, eran los involucrados en actividades contrarevolucionarias, que debían ser detenidos y trasladados a campos de trabajo o ejecutados si hubiese resistencia, los de segunda categoría, eran aquellos que ayudaban a los contrarevolucionarios, por lo que debían ser deportados con su familia fuera del país, normalmente a Siberia, donde morían de frío o inanición. Por último, había un grupo de privilegiados que no eran ni encarcelados, ni fusilados ni deportados, se les desalojaba de sus vivienda y se les enviaba a trabajar en colonias, de esta forma, sus pertenencias se convertían en propiedad estatal.

Calles de Ucrania tras las políticas de Stalin - Arrchivo ABC

El proceso del Holodomor comenzó después de que las malas cosechas de las que se había percatado Stalin coincidiese con la sobreproducción agrícola de Ucrania, lo que les obligó a que contribuyesen hasta con un 45% de su producción.

Debido a esto, los kulaks se habían empobrecido considerablemente, y su riqueza iba reduciéndose cada vez más por los abusivos impuestos. La colectivización forzosa y obligatoria para el pueblo ucraniano fue denominada «Deskulakización». Los oficiales que estaban bajo las órdenes de Stalin se guiaban por la premisa de «comamos y bebamos, todo es nuestro». Las brigadas actuaban como comandos, quitaban a los campesinos sus ropas de invierno y su ropa interior caliente, además del calzado. Después, les requisaban el té, las almohadas y el resto de la ropa. El objetivo de la campaña era combatir la contrarrevolución, además de construir el socialismo no sólo en las ciudades, sino también en las áreas rurales. Esta política estaba, asimismo, concordada con la colectivización, que efectivamente, terminaría poniendo a la agricultura, en general, y a los campesinos en particular bajo el control soviético.

El siguiente paso después de la eliminación de los kulaks era la confiscación abusiva del grano en Ucrania, lo que condenaba al suelo a no tener el tiempo necesario para producir nuevas cosechas. Aquella ambiciosa requisa por parte de la OGPU marcó a todos esos lugares para que sufrieran una carencia alimenticia y una crisis rural sin precedentes.

Esto, sirvió como pretexto para llevar a cabo ajustes de cuentas o para entregarse al pillaje. La comunidad campesina no tardó en unirse frente a los «deskulakizadores». En enero de 1930, la GPU censó 402 revueltas y manifestaciones de masas campesinas contra la colectivización y la deskulakización, en febrero 1.048 y en marzo 6.528.

La hambruna devastó a la población rural y se extendió a la ciudad, donde era común encontrar cadáveres por la calle
-
Archivo ABC
Se detuvo y de deportó a campesinos nada más que por haber vendido durante el verano granos de trigo en el mercado, por dar dado a un cerdo para comer o por poseer samovares -recipientes para hacer té-. El argumento de la detención era que se habían «entregado al comercio», pese a que era un campesino que vendía los productos de su propia elaboración.

Esto acabó convirtiéndose en una lucha de clases entre kulaks, granjeros y líderes soviéticos, que terminó siendo una campaña para confiscar los alimentos de los ucranianos, tanto los que producían como los que escondían para su propia subsistencia. Este proceso de requisar los alimentos continuó hasta 1932, donde los ciudadanos empezaron a morir de hambre y se empezó a ver a niños con el vientre hinchado por la falta de alimento.

Opresión al campesinado
La gran hambruna fue negada por el régimen, que la ocultó con propaganda y con omisión del interés de las potencias extranjeras. Cuanto más fértil era la región más se extraía de ella. En 1930, el Estado cosechó el 30% de la producción agrícola de Ucrania, en el 31, el 41%, y, en 1932, la expropiación del grano rondaba el 50%.

En verano de ese mismo año, 1932, la situación no mejoró, pero se mantenía la esperanza en que el régimen les liberase de las abusivas tasas en la cosecha. Estas medidas no solo no mejoraron, sino que se agravaron más con la «Ley de las Espigas», que imponía duras penas a aquellos que robasen cualquier propiedad que pertenecía al Estado, incluida la comida para consumo personal, además de subyugar a quienes se opusiesen a las medidas de colectivización. Se imponía una condena de diez años en campos de concentración o la pena de muerte por «cualquier robo o dilapidación de la propiedad socialista». Esta ley, en el año de su promulgación tuvo como consecuencia el arrestó a 125.000 personas, de las cuales, 5.500 fueron condenadas a la pena capital.

Molotov, uno de los políticos que firmó la «Ley de las Espigas», fue enviado por Stalin a Ucrania para supervisar los trabajos y controlar la cantidad de grano para traspasarlo a la URSS. Las quejas de estas medidas no tardaron en llegar, a finales de 1930, más de 70.000 ucranianos fueron enviados a campos de concentración, cifra que iba aumentando a medida que pasaba el tiempo, hasta que, en 1933 la cifra ascendió hasta los 250.000.

La normativa dictaba la detención y condena de todos los individuos que robaran alguna espiga de trigo o cebada para comer. Primero, se castigó con prisión a los ladrones, lo que provocó que los centros penitenciarios alcanzasen su máxima afluencia. Había tantos saqueos por encontrar algo de comida que al final se optó por implementar tribunales que dictaminasen penas de muerte a los saqueadores. El resultado de esta ley fue de más de 120.000 encarcelados y 5.400 ejecutadas, esto, provocó que cárceles como la de Balashevo conteniese cinco veces más presos de lo esperado.

La siguiente decisión fue endurecer aun más las expropiaciones de alimentos por parte del ejército soviético. Las cuotas de producción de alimentos se duplicaron, hasta llegar a un límite imposible de satisfacer. Las jornadas de trabajo del pueblo ucraniano se intensificaron, incluidos los niños, que también eran obligados a labrar la tierra. Las imágenes dantescas comenzaron a ser comunes, llegando al punto de ver como los padres se comían a sus hijos muertos, por eso, el ejército soviético, retiraba los cadáveres para evitar el canibalismo.

Ciudadanos ucranianos fueron deportados a Siberia donde la tasa de mortalidad era del 70%
-
Archivo ABC
En el campo se vivía un clima de guerra total entre los grupos agrarios y las tropas de la OGPU, tensiones en las que había auténticos asaltos a los almacenes de alimentos, seguidos de una represión violenta por parte soviética en el que se debía aplastar a cada sospechoso en cada casa y en cada aldea, trabajo muy lento y costoso; Stalin decidió poner fin a todo aquello de una vez por todas. La solución fue simple: como exterminar a millones de campesinos mediante la fuerza bruta era prácticamente imposible, se los liquidaría de la manera más rápida: el hambre forzada. Como reconoció años más tarde Kruschev, «llegaban trenes a Kiebv cargados de cadáveres que habían muerto de hambre».

El decreto del Politburó restringió los alimentos destinados a los campesinos que no hubieran cumplido con los plazos de entrega de las cosechas, es decir, la gran mayoría en Ucrania, en el Cáucaso Norte y en Kazajistán. La respuesta campesina fue sencilla, pues como se les había prohibido comer en el campo, marcharon a las ciudades, sobre todo hacia las ucranianas, las cuales todavía estaban abastecidas. Pero los soviéticos lo habían previsto todo al detalle. Así que, cuando comenzaron a llegar los primeros campesinos a las urbes, el 22 de Enero de 1933, el Partido Comunista de la URSS instauró una de las normativas más polémicas de su Historia: la negación de acceso a los campesinos dentro de las ciudades. Tal orden de Stalin condenó a millones de agricultores y ganaderos sin comida, ni dinero, ni hogar, a morir de hambre en medio de la naturaleza, algo que se conocería como el Holodomor.

No existen cifras oficiales sobre el genocidio, pero según nuevas investigaciones el número de muertos por inanición, represión, abandono, frío, o trabajos extenuantes podría haber llegado a 6 millones de personas. A inicios del invierno de 1933, el Ejército Rojo se situó en las principales ciudades de Ucrania, instalando alambradas, cortando las carreteras y las líneas ferroviarias, además de bloquear los puertos ucranianos para impedir el acceso de mercancías o alimentos.

Millones de campesinos se vieron entregados al hambre, teniendo como única opción de sobrevvir el marcharse a otras ciudades. El Gobierno, limitó el éxodo rural, para eliminar el parasitismo social. Frente a la huida de los campesinos por sobrevivir, se dictó en enero de 1933 una circular que condenaba a una muerte programada a millones de personas hambrientas, firmada por Stalin y Molotov, ordenaba a las autoridades locales y a la GPU, para «prohibir por todos los medios las marchas masivas de campesinos de Ucrania y del Cáucaso del Norte hacia las ciudades».

En todas las regiones afectadas por el hambre, la venta de billetes de tren fue suspendida, además, se puso en funcionamiento cordones policiales para impedir que los campesinos abandonaran su distrito. A inicios del mes de marzo de 1933, un informe de la polícia reflejaba que en el marco de un mes 219.940 personas habían sido interceptadas por las fuerzas del Estado destinadas a impedir la salida de los campesinos. Los campesinos comenzaron a padecer los efectos del hambre, que a eso hay que sumar el frío invernal y que epidemias como el tifus empezaban a brotar. Para ocultar la gran cantidad de muertos, los soldados soviéticos cavaron profundas fosas en las que depositaron los miles de cadáveres que llegaban procedentes de los trenes.

Niños ucranianos sufriendo las consecuencias del hambre
-
Archivo ABC
Las muertes provocadas por parte de los soviéticos no solo se produjeron por falta de alimento, sino que practicaron métodos de tortura a los campesinos ucranianos, desde aislarles hasta que muriesen de frío hasta prenderles fuego aún estando vivos, aunque, sin duda, la más atroz consistía en arrojar a los campesinos a una plancha metálica al rojo vivo.

Como consecuencia de todo ello se produjo un acontecimiento conmovedor: la frecuencia con la que se abandonaban a los niños en un intento desesperado de los padres por intentar salvarlos. De este modo, los padres acercaban a sus hijos a la frontera para que después, pudiesen llegar a centros de acogida. Esta actuación provocó que las autoridades soviéticas desmantelaran los centros de acogida y, acto seguido, desplazar a los niños a través de trenes para abandonarlos en el campo y que acabasen muriendo de una forma lenta.

En noviembre de 2006, el Parlamento de Ucrania adoptó un escrito en el que reconocieron este hecho histórico como el genocidio al pueblo ucraniano por países como Georgia, Ecuador, Estonia, Colombia, México, Perú, Polonia o Hungría. Pese a todo, las Naciones Unidas no han emitido ningún documento que reconozca o haga alusión a esta devastadora hambruna.


Ver en línea : https://www.abc.es/historia/abci-ma...

¿Un mensaje, un comentario?

moderación a priori

Este foro es moderado a priori: tu contribución sólo aparecerá una vez validada por un/a administrador/a del sitio.

¿Quién eres?
  • Conectarse
Tu mensaje
  • Para crear párrafos, deje simplemente líneas vacías.