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«Erradicar la avispa velutina es ciencia ficción»



Domingo 12 de agosto de 2018, por (abc)

La avispa velutina o asiática crea cada temporada en Galicia alrededor de 10.000 nidos que pueden albergar hasta 6.000 ejemplares cada uno, por lo que expertos consideran la erradicación de esta especie «ciencia ficción».

Así lo explica el profesor de zoología de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) Marcos González, en una entrevista con Europa Press, quien apunta al desarrollo de «armas biológicas» como la única vía para frenar la proliferación de la velutina.

Los principales motivos que alega González para asegurar que el incremento de avispas asiáticas es «imparable» se basan en que apenas existen casos en los que se haya podido controlar la expansión de «especies invasoras». Además, también influyen factores como su «capacidad reproductiva» y la ausencia de fauna «competidora».

A estas razones, el portavoz de la Asociación Galega de Apicultura (AGA), Xesús Asorey, ha sumado el «clima húmedo y templado» que ofrece la Comunidad y ha señalado la necesidad de «abordar la problemática científicamente», con la colaboración de los investigadores.

La lucha biológica
En este sentido, Marcos González apuesta por el desarrollo de «armas biológicas específicas» cuyos daños colaterales sean mínimos, y no por las «medidas paliativas» que se aplican en Galicia y que el secretario ejecutivo de la Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza (Adega), Fins Eirexas, asegura que no son «efectivas».

Una de las líneas abiertas en la Comunidad gallega es la que lleva a cabo un equipo universitario que ha desarrollado feromonas sexuales, emisarios químicos que utilizan las velutinas para comunicarse. De esta forma buscan entorpecer la interacción entre machos y hembras y así romper su capacidad reproductiva.

Por otra parte, el científico Xulio Maside dirige otro grupo de investigación en la USC que centra su trabajo en la búsqueda de un parásito que pueda atacar de forma selectiva a las velutinas y no aniquile a otros insectos, ya que este es un problema presente en las trampas que se utilizan para cazar a las reinas —las avispas que fundan los nidos—, según apunta González.

Además de estos dos modelos de trabajo que, de momento, siguen en proceso de estudio, el profesor de zoología Marcos González indica que existe otra medida que ya muestra «efectos visibles», las arpas eléctricas, unas trampas creadas para proteger las colmenas, que solo perjudican a las velutinas y que se consideran «bastante selectivas» respecto a las trampas de cebo, que eliminan también a muchos otros insectos.

La caza de esta especie se centra en la eliminación de las avispas reinas en primavera, época previa a la creación de nidos. La Xunta ha avalado esta actuación con la distribución de más de 13.000 trampas entre los apicultores, una medida que no es vista con buenos ojos por colectivos como Adega, asociación que acusa al Gobierno autonómico de «déficit de gestión» a la hora de tomar medidas preventivas en 2015.

¿Alarma social justificada?
A día de hoy, el portavoz de los apicultores gallegos, Asorey, y el profesor González coinciden en calificar de «plaga» e «invasión» la proliferación de nidos en Galicia, como también lo hacen al afirmar que la alarma social emergente «está plenamente justificada».

Los dos han explicado a Europa Press, junto con el investigador del Campus Terra de Lugo Xesús Feáns, que las velutinas «no son más agresivas» que otras avispas ni «más venenosas», pero en el momento en el que se sienten amenazadas «atacan en masa» y lo que ocurre es que se están adaptando a «los ambientes urbanos» y esto crea «situaciones de riesgo».

Para Marcos González, el peligro para las personas se da porque «hay muchas más velutinas» y están trasladando sus nidos al nivel del suelo —antes los fundaban en las copas de los árboles— por lo que, cuando alguien ejerce una labor de desbroce o actividades en el jardín, «la cantidad de avispas que potencialmente pueden picar a una persona es mucho mayor».

La amenaza percibida por los científicos y los apicultores también se ha trasladado a la sociedad gallega y muchas personas ya cuentan con autoinyectores de adrenalina, tratamiento que ha experimentando un «ligero incremento» de venta, según ha confirmado el presidente del Colegio de Farmacéuticos de A Coruña, Héctor Castro.

Sin embargo, también hay voces disidentes que creen que la alarma social emergente está «injustificada», como es el caso de Fins Eirexas, de Adega, que considera que el verdadero peligro solo se da «si tienes un problema de salud o una alergia».

En cualquier caso, el profesor en la facultad de biología de la USC ha precisado la importancia de «educar a la gente» en este tema sin «alarmarse en exceso», porque las avispas «llevan picando toda la vida». Respecto a los casos de muerte, alude a que han sido «aislados» y provocados por la «inquietante conducta» de la velutina, que ahora anida entre la maleza.

Problema medioambiental
Tanto la preocupación social como la de los apicultores solo son «la punta del iceberg» de un peligro medioambiental «muy delicado», a juicio del investigador de la USC en Lugo Xesús Feáns.

El científico ha aclarado que la velutina es «depredadora de abejas», una especie fundamental en el ecosistema que supone el 60% de la alimentación de la avispa asiática, según los datos de Marcos González, quien también apunta que cada nido de la velutina necesita medio kilo de proteína de insectos al día.

El caso es que la velutina no cuenta con «depredadores naturales», de modo que consigue proliferar y da lugar a una «brutal presión» sobre la fauna local. Esta cuestión se traduce en la «reducción» de los insectos polinizadores, que desembocará con el paso del tiempo en un impacto ecológico «perjudicial» con efectos a «nivel socioeconómico».

Aunar esfuerzos y recursos
En cuanto a la penetración de esta especie en Europa, las hipótesis que barajan los investigadores apuntan a las embarcaciones de comercio internacional que llegan a los puertos del continente, concretamente al puerto de Burdeos (Francia), desde donde creen que una avispa reina se ha reproducido hasta llegar a Galicia y se ha extendido por todo el territorio.

Ante el asentamiento de la nueva especie, el secretario de la asociación ecológica Adega cree que la velutina se «naturalizará» y con el paso del tiempo se observará cómo interactúa con la fauna y la flora autóctona, ya que no se puede intentar «poner puertas al campo» con medidas paliativas que «no serán efectivas».

Respecto a los trajes que se usan para ejercer estas labores, Xesús Feáns denuncia que esta indumentaria «no es viable para usar en verano», porque dentro de ellos se alcanzan temperaturas muy altas y, asimismo, pide «recursos para la investigación».

En este sentido, Marcos González apuesta por «unificar esfuerzos» entre los científicos, los apicultores y la Administración para diseñar un «plan específico» que siga el ejemplo de países como Francia, donde «los investigadores llevan la batuta» a la hora de tomar medidas en este ámbito.

Nidos neutralizados
Por su parte, la Xunta mantiene vigente su plan de vigilancia y control, puesto en marcha en 2016, que cuantifica un total de 41.454 nidos de velutina retirados o inactivos. Por provincias, La Coruña está a la cabeza (con 25.226). Tras ella están Pontevedra (10.618), Lugo (4.414) y Orense (1.196).

En lo que va de año, entre enero y agosto el número de nidos neutralizados ha sido de 6.014. Por provincias, La Coruña es la de mayor número retirado (3.382), seguida de Pontevedra (1.809), Orense (458) y Lugo (365). Además, se han distribuido pértigas y equipos de protección por toda la Comunidad.


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